seducía a su antojo tras los pasos de una dama;
El verde eléctrico que la noche esconde
burlaba la inocencia de una joven cara.
Experto y con soltura cantaba en la noche,
en una esquina, en frente, a la deriva,
¡No hay salida!.
Con el secuestro de su pureza y el robo de su castidad,
concluye la vida de una flor y su ingenuidad.

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